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Las relaciones sexuales y la lucha de clases

Con eliminar las bases materiales que perpetuan la opresión de las mujeres no es suficiente, es necesaria también una auténtica revolución en el ámbito de las relaciones sexuales. Deben establecerse unas nuevas relaciones personales basadas en el compañerismo y en la igualdad entre los sexos, en la solidaridad fraternal de la clase trabajadora. Al igual que ocurre con otras facetas de la vida como el arte o la cultura, gran parte de las relaciones personales están también mediadas y condicionadas por el tipo de sociedad que genera el capitalismo. El hecho de que aun hoy siga existiendo la prostitución, los abusos sexuales, etcétera, son un síntoma más de la existencia de esta crisis sexual de la que ella habla. Unas de las causas de la crisis sexual existente es el egoísmo, el sentimiento de posesividad hacia la pareja, o la subordinación de un sexo sobre el otro. El problema de las relaciones personales y la sexualidad suele adquirir una gran centralidad durante las revoluciones. Como ya apuntó Engels en el siglo XIX «es un hecho curioso que con cada gran movimiento revolucionario la cuestión del amor libre pase a un primer plano».