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Adolfo Sánchez Vázquez

El viernes 8 de julio pasado [2011], a los 95 años de edad, murió en la Ciudad de México el filósofo hispano-mexicano, Adolfo Sánchez Vázquez. Nació en Algeciras, Cádiz, en 1915 y tuvo una vida extraordinariamente fructífera en el ámbito político y teórico.

Se adhirió a las fuerzas antifascistas que luchaban en contra del franquismo. En efecto, en su juventud se adhirió a las Juventudes Socialistas Unificadas, en donde dirigió, siendo muy joven, el periódico Ahora. Más tarde, tuvo a su cargo el periódico Pasaremos!, órgano de la Onceava División del Ejército Republicano. Pasó a Francia, enviado por el Partido Comunista Español para organizar la resistencia cuando ya todo estaba prácticamente perdido. Hasta Francia llegó la noticia de la hospitalidad que ofrecía el gobierno mexicano a través del Presidente Lázaro Cárdenas y junto con miles de refugiados, Sánchez Vázquez embarcó hacia México. Sánchez Vázquez tenía entonces 24 años. Reinició sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, graduándose, por un lado, de maestro en letras españolas y, por otro, de maestro y doctor en filosofía. Durante un período participó activamente en los trabajos organizativos del Partido Comunista Español, en el exilio hasta que se terminó la relación entre la sección mexicana y la española.

Sánchez Vázquez mantuvo la esperanza, durante mucho tiempo, de que las fuerzas de la resistencia triunfaran. Esta esperanza y el exilio mismo terminaron cuando se restableció la democracia (en maridaje con la Monarquía) en su país natal. Las reflexiones sobre lo que significó para él ese proceso, se encuentran en varios libros, pero en especial en el texto denominado «Cuando el exilio permanece y dura», que forma parta del libro titulado Exilio!, ed. Tinta libre, México, 1977, que está integrado por textos de exiliados de diversos países en nuestro país, y que prologó Gabriel García Márquez.

Frente a las posturas de Trotsky, Schaff, Bettelheim, Bahro, Suslov y otros, sostuvo que el llamado «socialismo real» no era ni capitalista ni socialista, sino una formación específica de transición al socialismo que estaba bloqueada por la tecno-burocracia que se había apoderado del Estado y suprimido la democracia. Pero la diferencia esencial entre la crítica de Sánchez Vázquez y de otros intelectuales honestos del mundo con respecto de la crítica liberal y oportunista era que se hacía desde el marxismo y desde un auténtico socialismo, ya que no dejaba en la oscuridad una impugnación radical al capitalismo y sus estructuras de injusticia y alienación.